BDRD en Casa Decor Valencia 2008

La edición de Casa Decor que este año se celebra en Valencia, y que cerrará sus puertas el próximo día 28 de septiembre no ha estado a la altura de otras ediciones anteriores, y los organizadores tendrían que meditar sobre ello.

Son muchos los espacios a los que les falta carácter: hemos de tener en cuenta que a la hora de crear una estancia hay que darle vida. Sin embargo, algunos espacios carecen de ella, de forma que se diferencian poco de cualquier mueblería en la que los muebles se exponen sin mayor sentido. Bien es cierto que estamos en un tiempo en el que el minimalismo reina, pero ello no debería hacer que se pierda la sensación de vida en los espacios. Un ejemplo es el Espacio Despacio de Alberto Folgado, en el que se presenta una zona de estudio con mesas y estanterías vacías, sin personalidad alguna y, lo más grave, sin crear esa sensación de estudio, como también sucede en El estudio, espacio de Francho Lázaro y Alejandro Borrego Esteve, con una gran estantería llena de cojines. ¿Es ése un buen concepto de estudio? Para crear ese ambiente de estudio es fundamental que no falten los elementos básicos de un estudio: los útiles de trabajo. ¿Quién trabajaría en un estudio donde las estanterías están llenas de cojines y donde no hay un bolígrafo para escribir en un papel? Sin duda alguna son espacios que carecen de su esencia.

Y otro problema añadido, ya recurrente en muchas ediciones de Casa Decor, son los papeles impresos, colocados sobre algunos muebles. “No tocar”, se puede leer sobre unos simpáticos taburetes creados a partir de sillines de bicicleta en el espacio Vie en Rose, de Javier Santamaría y Elsa Alepuz, de forma que el letrero es casi mayor que el propio sillín. O también el defecto de encontrarse el mobiliario y los complementos con sus etiquetas colgando. Son elementos que hacen que se pierda el encanto del espacio, y que deberían de eliminarse. Y a ello se suma el mal mantenimiento que ha tenido esta edición de Casa Decor. Así, el pasado 29 de agosto el ascensor no funcionaba y al fondo del espacio central, Valencia, de Julio J. Guixeres Sanjosé, podían encontrarse restos de vasos y copas con restos de consumiciones.

Finalmente, está el problema de los diseños mal planteados, como Un baño con los 4 elementos, de Iván Martínez, que pese a su magnífico diseño tiene un problema fundamental en la zona de lavabo, ya que él mismo, enseñándolo, y para acceder al chorro de agua, ha de apartar las cadenas que colgaban desde el techo.

Entre los espacios más originales de esta edición de Casa Decor Valencia, destaca el espacio de pinturas Valentine, diseñado por CuldeSac Espacio Creativo, y en el que las manchas de pintura sobre bustos se exponen como piezas de joyería; y el de Embalados, de Lucía Meseguer, Javier Latorre y Bruno Almela, para promocionar a la plataforma de diseño 17:30, especializada en comunicación y proyectos gráficos.

Además de las anteriores, entre las propuestas más divertidas también está el pasillo central superior, creado por María Borrás y Quino Prades, que bajo el título Fotográfic muestra a diferentes personajes en las paredes, rotulados en blanco y negro, con flashes que disparan al espectador, una idea que sin embargo no es demasiado novedosa, ya que es la misma que se muestra en la tortillería Flash Flash de Barcelona desde 1970.

Casa Decor llegará al Fòrum de Barcelona el 23 de octubre, y se centrará en los diseños sostenibles.